TDAH, estrés y alimentación. cuando tu sistema nervioso está al mando
Durante muchos años, muchas personas con TDAH hemos recibido el mismo mensaje sobre nuestra relación con la comida… que si es falta de disciplina, mala organización, o poca fuerza de voluntad. Pero cuando miramos lo que ocurre desde la neurociencia, aparece una imagen muy distinta.
Muchos de estos comportamientos no son simplemente comportamientos sino estados del sistema nervioso.
Cuando el cerebro percibe presión, demanda o amenaza, el sistema nervioso cambia de modo. Esto ocurre en todas las personas, pero para nosotros los TDAHeros puede sentirse con más intensidad porque los circuitos que regulan la atención, la recompensa y las emociones son especialmente sensibles al estrés.
En esos momentos, la corteza prefrontal, esa parte del cerebro que nos ayuda a planificar, decidir y regular impulsos, pierde parte de su eficiencia. El cuerpo entonces recurre a estrategias más rápidas para recuperar sensación de seguridad o alivio. Y una de las vías más directas para hacerlo es la comida.
En esta imagen que creé para mi libro Cuerpo y Mente TDAH, puedes ver las principales áreas del lóbulo frontal y de la corteza prefrontal implicadas en funciones ejecutivas, regulación emocional y control de impulsos en el TDAH.
Cuatro respuestas del sistema nervioso que también aparecen en la alimentación
Muchas veces lo que interpretamos como “malos hábitos alimentarios” son en realidad intentos del sistema nervioso por regularse.
A veces aparece la respuesta de lucha
La tensión sube, tu irritabilidad aumenta y tu cuerpo busca alivio rápido. Esto puede manifestarse como comer con urgencia, atracones impulsivos o antojos intensos de alimentos muy palatables.
Otras veces aparece la huida
Tu mente intenta escapar del malestar. Comer puede convertirse en una distracción constante: picoteo, comer sin darte cuenta mientras haces otra cosa o entrar en ciclos de restricción y pérdida de control.
También puede aparecer la congelación
La presión te paraliza. De repente decidir qué cocinar te resulta abrumador, se te olvidan las comidas o te quedas mirando la nevera sin saber por dónde empezar.
Y existe otra respuesta que muchas personas reconocen cuando la nombramos: la complacencia. Comer para encajar, para agradar, para evitar conflicto o para sentir pertenencia.
Visto así, la relación con la comida deja de ser un problema moral. Empieza a verse como lo que muchas veces es: una conversación entre tu cerebro, tu cuerpo y tu sistema nervioso.
Cuatro respuestas del sistema nervioso al estrés que pueden influir en la relación con la comida en personas con TDAH.
Transformar la culpa en comprensión
Cuando empezamos a mirar la relación con la comida desde el sistema nervioso, algo cambia. La culpa empieza a aflojar, y en su lugar aparece curiosidad. Curiosidad por entender qué está intentando regular tu cuerpo cuando comes de cierta manera. Por preguntarte qué está pasando en tu sistema nervioso en ese momento, y qué formas de apoyo podemos ofrecerle.
En mi propia vida, comprender esto fue un punto de inflexión. Durante años pensé que muchos de mis comportamientos con la comida tenían que ver con falta de disciplina o con no haber encontrado “la estrategia adecuada”. Pero cuanto más profundizaba en la neurociencia del TDAH, en el eje intestino-cerebro y en la regulación del sistema nervioso, más claro veía que la mayoría de estos comportamientos no son fallos de carácter, sino intentos de regulación.
También he visto una y otra vez en mi investigación y en mi trabajo con personas con TDAH que cuando dejamos de luchar contra los comportamientos y empezamos a entender qué está intentando hacer el sistema nervioso, aparece algo mucho más útil que la culpa, la comprensión. Y desde ahí es mucho más fácil empezar a cambiar.
Alimentación con propósito
Precisamente de todo esto hablaremos con más profundidad en la masterclass del 10 de abril.
Mi queridísimo amigo Antonio Valenzuela y yo exploraremos cómo el TDAH, el estrés, el sistema nervioso y la alimentación están profundamente conectados, y qué podemos hacer para construir una relación con la comida que esté basada en regulación, seguridad y autocompasión.
Antonio y yo te esperamos el viernes 10 de abril a las 17h para hablar en profundidad de SENTIR: comer con autoconfianza con TDAH.
Acceso completo al área exclusiva para miembros de la masterclass. Sesión formativa de 90 min. en directo junto al Dr. Miguel y a Antonio Valenzuela, con acceso posterior a grabación, certificado de formación y materiales exclusivos para integrar el método en tu práctica profesional o en tu vida personal. Aprenderás a aplicar el marco SENTIR para comprender el TDAH desde la neurociencia, la nutrición y la regulación del sistema nervioso, con herramientas prácticas, rigurosas y compasivas.
Si te interesa el tema, visita mi página de formación donde comparto muchos más detalles. Las plazas son limitadas. Será el viernes 10 de abril a las 17h (hora española peninsular) y el precio incluye tu plaza en la sesión en directo, el acceso a la grabación, y unos materiales muy especiales que no están en mi libro y que he diseñado especialmente para esta sesión. También habrá amplio espacio para preguntas.
Quizá el primer paso no sea cambiar lo que comes, sino empezar a escuchar con más atención lo que tu cuerpo intenta decirte. Nuestro cuerpo tiene una sabiduría innata que hemos aprendido a ignorar, sobre todo después de años de sentir que algo en nosotros “no funcionaba como debería”. Pero cuando empezamos a mirar nuestras señales internas con curiosidad en lugar de juicio, algo se repara poco a poco. Aprendemos a reconocer el hambre, el cansancio, la sobrecarga o la necesidad de calma. Y en ese proceso de escucha, el cuerpo deja de sentirse como un enemigo al que controlar y vuelve a convertirse en un aliado con el que podemos aprender a dialogar y reconstruir la confianza, a nuestro propio ritmo.
Un abrazo y buen resto de semana.
Con cariño,