La saliencia en el TDAH: Tener demasiada atención para demasiadas cosas

Una mosca cruza la habitación mientras intentas escuchar a alguien. Sabes que la conversación importa, pero tu atención ya se ha ido detrás de ella. Cuando consigues volver, quizá escuches una frase demasiado familiar: “Es que no me estás escuchando!”

Parece una tontería. El típico cliché del niño o la niña que no presta atención. Pero cuando esa reprimenda se repite durante años, la culpa se acumula y acaba dejando huella en nuestro sistema nervioso, como la música grabada en los surcos de un disco de vinilo.

En mi conversación con el Dr. Borja Bandera para el podcast Mejor que Ayer, explico una idea que ayuda a entender esta experiencia. Muchas personas con TDAH no tenemos poca atención. Tenemos demasiada atención para demasiadas cosas y nos cuesta decidir, de manera estable, cuál merece prioridad en cada momento.

En neurociencia hablamos de saliencia para describir cómo el cerebro detecta aquello que considera relevante. Puede ser algo importante, novedoso, urgente, emocionante o potencialmente amenazante. El sistema nervioso le coloca una especie de marcador que dice: “Esto merece la pena priorizarlo. Dirige tu atención aquí”.

 
 

En esta imagen puedes ver las principales regiones cerebrales que trabajan juntas para gestionar la saliencia, es decir, la importancia con la cual se priorizan las tareas que tenemos que abordar.

 
 

La aparente contradicción entre la distracción y el hiperfoco

En el TDAH, la atención puede quedar capturada por aquello que el cerebro siente como novedoso, urgente, interesante o emocionalmente relevante. Varias zonas trabajan en red para asignar esa saliencia y decidir qué pasa al primer plano. Por eso podemos distraernos con una mosca y, al mismo tiempo, quedar absorbidos durante horas por algo que nos interesa. Esto ocurre porque el reparto de prioridades puede ser bastante variable. Un ruido de fondo, una notificación, un pensamiento que aparece de repente o la necesidad urgente de limpiar la cocina pueden adquirir más peso que el correo que llevas dos horas intentando enviar. Tú sabes cuál es la tarea más importante, y aun así el problema es que tu cerebro no consigue sentirla como suficientemente inmediata para movilizarse.

Esto ayuda a explicar una de las aparentes contradicciones del TDAH, el hecho de que podemos distraernos con enorme facilidad y, al mismo tiempo, quedar absorbidos durante horas por algo que nos interesa. La distracción y el hiperfoco forman parte de una regulación atencional muy sensible al interés, la novedad, la emoción y la urgencia.

 
 
 
 

Por desgracia, comprender este mecanismo no elimina las consecuencias ni hace que una tarea pendiente se complete sola. Lo que sí que hace esta autoconciencia es cambiar la conversación interna. Antes de acusarte de pereza o falta de voluntad, quizá puedas preguntarte qué ha capturado tu atención y qué necesita la tarea para hacerse más visible. A veces ayuda acercar la recompensa, reducir el primer paso, utilizar un recordatorio externo o hacer la actividad junto a otra persona.

En esta conversación con Borja hablamos durante más de dos horas sobre diagnóstico tardío, regulación emocional, pareja, trabajo, alimentación, medicación y eje intestino-cerebro. También comparto bastante de mi propia experiencia viviendo con TDAH y algunas de las ideas que desarrollo con más detenimiento en mi libro Cuerpo y mente TDAH.

 
 

Si alguna vez has sentido que tu atención tiene vida propia, creo que este episodio puede ayudarte a comprender un poco mejor lo que te sucede.

Un abrazo y buen resto de semana.

Con cariño,

 

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