Cuando comer es regular: lo que nadie explica sobre el TDAH y la alimentación

Durante más de treinta años pensé que mi relación con la comida era un problema de carácter, que me faltaba disciplina o fuerza de voluntad. Pensé que si entendía mejor la nutrición, todo se arreglaría. Por eso decidí estudiar nutrición humana, para encontrar respuestas. Pero en el mundo académico me perdí aún más.

De la nutrición pasé a la neurociencia y a la microbiología. Aprendí muchas cosas sobre macronutrientes, el eje intestino-cerebro, la microbiota y la estabilidad glucémica. Y aun así, durante décadas, mi relación con la alimentación fue una lucha constante.

Pero ahora sé algo que entonces no sabía: que en el TDAH la alimentación no se usa solo como nutrición. Se usa como una potente herramienta de regulación.

No comemos solo por hambre biológica

Comemos para subir energía cuando estamos agotados, para bajar el nivel de activación cuando estamos sobreestimulados, para anestesiar emociones que no sabemos sostener y para sentir algo cuando estamos desconectados.

De este modo, la comida se convierte en dopamina rápida, en pausa, en consuelo, en estructura cuando esta se echa en falta. Y si no entendemos eso, cualquier lista de “permitido” y “prohibido” está condenada al fracaso.

De esto mismo hablé hace poco en el Congreso Regenera de este año, así como en otras conferencias a las que me han invitado últimamente. Y lo repito aquí porque creo que es crucial. No vamos a aprender a gestionar nuestra relación con la alimentación desde protocolos rígidos. No vamos a lograr regulación desde la prohibición. Y, desde luego, no vamos a sanar de la culpa.

Da igual que la lista venga de un médico con bata blanca o que la recomiende un influencer con tres millones de seguidores. Si no se entienden las necesidades más sutiles del sistema nervioso, y cómo las personas neurodivergentes no solo sentimos sino que vivimos el mundo de otra manera, no se entiende el problema.

Porque el TDAH, más que un trastorno de atención, es una manera diferente de llevar a cabo la regulación energética, emocional, ejecutiva y sensorial. Y esto lo digo como neurocientífico clínico, apoyándome en ciencia pura y dura que he condensado en mi libro Cuerpo y Mente TDAH, pero también como ser humano que ha pasado toda una vida pensando que mi cerebro no funcionaba de manera correcta, hasta que, a los 47 años, mi diagnóstico con TDAH me hizo ver las cosas de otra manera… Y cuando tu corteza prefrontal está sobrecargada, cuando el sueño es irregular, cuando el trauma ha dejado una huella en tu cuerpo, como la dejó en el mío, la comida deja de ser un acto nutricional y se convierte en una herramienta de supervivencia.

 
 

En esta imagen vemos patrones de conectividad cerebral en TDAH. Cuando las redes que sostienen la regulación y el control ejecutivo operan bajo una mayor carga, la conducta alimentaria deja de ser solo una elección y pasa a ser adaptación.

Figura reproducida de: Michellini et al., Translational Psychiatry, 9, 137 (2019), bajo licencia Creative Commons CC BY 4.0.

 
 
 

Y luego está el trauma…

En mi caso, como en el de muchas otras personas con TDAH, además hubo trauma temprano. Hubo experiencias que mi sistema nervioso no supo procesar y que ningún niño/a tendría que vivir nunca… La investigación confirma el impacto de estas experiencias adversas durante la infancia, lo cual ayuda a explicar por qué no solo años, sino décadas más tarde, hubo momentos en los que comer era lo único que me daba una sensación breve de seguridad o de control.

Durante años me juzgué por ello, pero hoy, gracias a la neurociencia y a la psiquiatría nutricional, comprendo que mi relación con la alimentación no es un defecto, sino una adaptación constante a mi entorno. Y esa comprensión lo cambia todo.

 

Esta figura resume un modelo sobre cómo las experiencias adversas en la infancia y otros traumas pueden influir, a través de cambios en el neurodesarrollo, la regulación emocional y la adopción de conductas de riesgo, en la salud física y mental a lo largo del ciclo vital en personas con TDAH, incluyendo el desarrollo y la evolución de los trastornos de la conducta alimentaria.

Figura reproducida de: Brewerton J Eat Disord 10, 162 (2022) et al., Translational Psychiatry, 9, 137 (2019), bajo licencia Creative Commons CC BY 4.0.

 
 

SENTIR: alimentación con propósito

Cuando pasas de interpretar tu conducta como un fallo moral a verla como una estrategia regulatoria, aparece algo nuevo. Llámalo curiosidad, sí. Pero también propósito y compasión. Y eso es lo que intento transmitir con SENTIR.

Los que hayáis leído mi libro, sabréis que SENTIR es la base del capítulo más largo, el 11. No es una dieta ni un protocolo. Tampoco es un conjunto de reglas rígidas. Es un marco vivo que une neurociencia, nutrición y regulación del sistema nervioso. Es comprender que el placer también es nutrición y que la estabilidad energética importa más que la perfección. Por supuesto que la microbiota influye en tu estado de ánimo, pero la textura y la sensibilidad sensorial también condicionan lo que puedes sostener, en un contexto en el que el sueño y los vínculos con quienes te rodean afectan tus decisiones alimentarias.

Por eso SENTIR es pasar de “¿qué debería comer?” a “¿qué necesita mi sistema nervioso ahora mismo?”.


En la Masterclass SENTIR voy a desarrollar esto en profundidad

Claro que hablaremos de estabilidad glucémica y foco, así como del eje intestino-cerebro y de la claridad mental. Pero también hablaremos de cómo la carga ejecutiva hace que la adherencia a “dietas” o “protocolos” sea especialmente complicada para quienes tenemos un sistema nervioso divergente.

Hablaremos de por qué la culpa no regula y de cómo introducir estructura sin rigidez. Y lo haré acompañado de mi queridísimo Antonio Valenzuela, cuya mirada clínica y humana amplía esta conversación de una forma que para mí es muy especial.

Si eres profesional, encontrarás un marco aplicable que te ayudará a comprender por qué tus pacientes no “fallan”, sino que están intentando regularse. Y si vives con TDAH, encontrarás algo que yo mismo necesité durante años: un mapa. No para controlarte, sino para entenderte.

 
Dr Miguel Toribio-Mateas y Antonio Valenzuela hablan de alimentación en el contexto del TDAH

Antonio y yo te esperamos el viernes 10 de abril a las 17h para hablar en profundidad de SENTIR: comer con autoconfianza con TDAH. Si te interesa el tema, visita mi página de formación donde comparto muchos más detalles.

 

Mi intención con esta newsletter no es añadir más exigencia a tu vida. De hecho, es todo lo contrario: reducir fricción, y recordar que el cambio sostenible no nace del castigo, sino de la comprensión profunda de las necesidades de tu sistema nervioso.

Si algo de esto resuena contigo, te invito a acompañarnos en la Masterclass SENTIR.

Las plazas son limitadas. Será el viernes 10 de abril a las 17h (hora española peninsular) y el precio incluye tu plaza en la sesión en directo, el acceso a la grabación, y unos materiales muy especiales que no están en mi libro y que he diseñado especialmente para esta sesión. También habrá amplio espacio para preguntas.

Ya te apuntes a la Masterclass o no, lo que más me importa es esto: que dejes de pensar que tu relación con la comida es un defecto y que empieces a verla como información. De este modo, podrás pasar, poco a poco, de la culpa a la autoconfianza.

 
SENTIR | Masterclass Completa
75,00 €
Por única vez

Acceso completo al área exclusiva para miembros de la masterclass. Sesión formativa de 90 min. en directo junto al Dr. Miguel y a Antonio Valenzuela, con acceso posterior a grabación, certificado de formación y materiales exclusivos para integrar el método en tu práctica profesional o en tu vida personal. Aprenderás a aplicar el marco SENTIR para comprender el TDAH desde la neurociencia, la nutrición y la regulación del sistema nervioso, con herramientas prácticas, rigurosas y compasivas.


✓ Acceso a la sesión completa en directo
✓ Grabación disponible tras la sesión
✓ Diapositivas y notas exclusivas para participantes
✓ Ciencia rigurosa con enfoque compasivo
✓ Tiempo para preguntas y respuestas
 

Ya te apuntes a la Masterclass o no, lo que más me importa es esto: que dejes de pensar que tu relación con la comida es un defecto y que empieces a verla como información. De este modo, podrás pasar, poco a poco, de la culpa a la autoconfianza. Y si tienes curiosidad pero te gustaría saber más a fondo de qué va a ir la sesión, dirígete a mi página de formación, donde encontrarás mucha más información.

En todo caso, espero de corazón que lo que he compartido hoy te haya aportado algo útil. Aunque sea una pequeña pieza de comprensión, una mirada distinta, una pausa más amable contigo. Y si mientras leías pensabas en alguien, si crees que estas palabras pueden aliviar, orientar o acompañar a otra persona, te agradeceré mucho que lo compartas.

A veces, una conversación honesta llega más lejos de lo que imaginamos.

Nos seguimos viendo por aquí.

Con cariño,

 
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